Nuestros políticos además de
robarnos se burlan desvergonzadamente de nosotros. Uno de los descarados
insultos a la inteligencia de la ciudadanía fue el “Código de Buenas Prácticas
Bancarias” aprobado en marzo de 2012. El “no va más” de la insensatez política
y el menosprecio a los ciudadanos. Este “Código” es lo máximo que nuestro
gobierno ha podido dar de sí para intentar contener la sangría de desahucios,
510 cada día, que sólo se pueden calificar de inhumanos. Mientras nos imponen que
entre todos recatemos a los bancos.
Si la deuda de Bankia es pública,
obviamente todas las viviendas de Bankia deberían pertenecer a los ciudadanos
que están rescatando a ese banco, y para ello no hace falta ningún “Código” sino tirar de sentido común y un poquito de vergüenza.
Pero el terrorismo financiero, además de imponer el rescate público, promulga también
la expulsión de las familias de sus casas y con una deuda de por vida. ¿Es
lícito soportar estas crueldades? ¡Cuando la dictadura de los mercados entra
por la puerta, la democracia salta a vacío suicidándose por la ventana!
Entidades como Bankia, “rescatadas”
con los impuestos de todos y con los despidos de muchos, se permiten la osadía
de desahuciar a las familias que han perdido sus trabajos y que por ello no
pueden hacer frente al pago de las cuotas de sus hipotecas. Mientras sus
directivos se retiran con indemnizaciones indecentes como recompensa de haber
llevado al banco a la bancarrota.
Entregarle a estos bancos un “Código
de Buenas Prácticas” surge el mismo efecto que entregarle el Código Civil a un
asesino en serie.
Pero si lo del “Código de Buenas
Prácticas” para los bancos ha sido un insulto a la inteligencia de los
ciudadanos, lo de la “Ley de Transparencia” es el colmo de burla. España es el
único país de la Comunidad Europea con más de un millón de habitantes que no
cuenta con una ley de acceso a la información pública. Con esta “Ley de Transparencia”
seguimos sin poder ver absolutamente nada. ¿Por qué no se puede saber cuánto
cuestan los desplazamientos de nuestros representantes? o ¿Por qué no se puede tener
acceso a las cuentas de los organismos públicos?
La transparencia de nuestros
políticos es lo mismo que las buenas prácticas de nuestros bancos. Pero si, por
lo menos, fueran un poco considerados con la ciudadanía que los mantiene, deberían
cambiarle el nombre a la ley y ponerle “Ley de Opacidad” o “ley de los
Privilegios de sus Señorías” y empezarían a ser algo coherentes.

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