Teniendo en cuenta
todo lo que está aconteciendo y la falta de reacción de la ciudadanía, sólo me
cabe pensar que hemos sido domesticados hábilmente para que se cumplan los
intereses de unos pocos en detrimento de los intereses generales.
No somos libres y,
además, no somos conscientes de nuestra falta de libertad. No podemos ser
libres porque hemos perdido la facultad de pensar por nosotros mismos. Ya
piensan por nosotros y nos programan nuestros pensamientos. Leemos la prensa,
escuchamos y vemos los informativos y es ahí donde nos dicen lo que es bueno y
lo que es malo, lo que nos interesa y lo que no, a quien tenemos que odiar, a
quien tenemos que amar y a quien tenemos que temer. Algunas veces nos puede resultar complicado
pero no debemos dudar.
De esta manera nos
dicen, y estamos completamente convencidos, que vivimos en una democracia que vela por la
igualdad y la justicia de todos, que nuestros políticos, en su mayoría, son
honestos y que los recortes son necesarios.
Los supervillanos son
de quita y pon. Ejemplo claro lo tenemos con Gadafi que pasó de ser un luchador
por la libertad a terrorista, instructor de terrorista, más tarde se hizo
bueno, fue invitado por los gobiernos y jefes de estado de los países europeos
y después se convirtió en un opresor malvado que hubo que asesinar. El petróleo
de Libia no ha tenido nada que ver, eso es casual. Tan causal como los
yacimientos de uranio de Mali, donde han
surgido unos grupos terroristas que ponen en peligro la democracia y,
lógicamente, eso hay que resolverlo aunque sea a bombazo limpio. La muerte de
algunos civiles será un sacrificio necesario para el resto de la humanidad. Ya
lo hemos podido comprobar anteriormente en Libia, Irán, Sierra Leona, Congo y
un etcétera que jamás va cesar porque no cesa el hambre de poder y las
interesadas transacciones económicas que forman de los enfrentamientos bélicos.
Mientras, con nuestro
pensamiento programado, seguimos convencidos de que vivimos en democracia, que
ejercemos nuestro derecho a la libertad de expresión, que sabemos lo que nos
conviene, sonreiremos aunque nos estén matando, amaremos a los que nos roban y
defenderemos a los que bombardean porque lo hacen por nuestro bien. Sus
negocios no tienen nada que ver.


