sábado, 6 de agosto de 2011

Los políticos tienen miedo

Nos están gobernando personas que no tienen la capacidad suficiente para tomar decisiones acertadas en el momento oportuno. Estamos siendo gobernados por enfermos mentales que no saben o no pueden distinguir la realidad de la fantasía, y un ejemplo de ello es que Rubalcaba considera que el movimiento 15M está compuesto por 200 personas caprichosas; o que Camacho, víctima de su propia paranoia, vea violencia donde debería ver libertad de expresión. Con esta capacidad de reflexión no nos deberíamos sorprender de que estemos en la situación en la que estamos.
Nuestros políticos han llegado a un estado de desorientación total. Llevan 33 años gobernando y haciendo leyes a su medida para evitar que otros inconformes pudieran plantarle cara, o que el pueblo cuente con las vías oportunas para levantarse contra lo que están haciendo. Pero ahora, de repente y sin previo aviso, a raíz de la manifestación del 15 de mayo, que parecía una más, surge un movimiento de "Indignados" que no tiene una cabeza visible, ni un responsable que detener, ni un partido que corromper...
Entonces emplean sus medios de comunicación para desprestigiar al movimiento calificando a sus componentes de indigentes, perroflatusas, antisitamas, vagos violentos, terroristas... Pero en realidad el movimiento está compuesto por ciudadanos de todos los estamentos, clases y edades, y con un nivel de formación muy alto. Sus componentes son organizados, metódicos y constates, y además, el movimiento va creciendo de forma exponencial, actualmente cuenta con el apoyo y la simpatía de más del 85% de la ciudadanía.
En ese estado de confusión que están metidos nuestros políticos no nos debe extrañar que lleguen a dar orden de cerrar calles, plazas, estaciones de metro y de tren, que impidan la libre circulación de los ciudadanos, que desalojen con alevosía y nocturnidad a patadas la acampada del Paseo del Prado, que con la misma alevosía y nocturnidad destruyan el pactado puesto de información de la Puerta del Sol, que manden a las fuerzas de orden publico a cargar contra ciudadanos que se expresan libre y pacíficamente.
Y es que ese caótico estado de ánimo les surge porque no sabe cómo van a coordinar las actividades del movimiento 15M con la gravosa visita del Papa costeada, en parte, con dinero público de lo contribuyentes, de los católicos y de los que no lo son, pero que sin embargo no puede cubrir las prestaciones sociales que este país necesita.
Las reacciones de estos políticos que ejercen la violencia, abuso de poder y represión contra la ciudadanía es un síntoma claro de la desesperación de ver que su sistema agoniza y que dentro de no mucho tiempo no será válido. Esta era se acaba y nosotros empezamos una nueva.

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