jueves, 7 de febrero de 2013

¿Hacia donde nos llevan?



Hace algo más de un año que el PP arrasó en las generales con una mayoría absoluta evidente y hoy es noticia que si ahora se celebraran  elecciones este mismo partido perdería 50 escaños. Es curioso que la gente se haya indignado mucho más por los papeles de Bárcenas que por  la merma de sus derechos más básicos, los miles de millones robados para los bancos, Los suicidios de las personas desesperadas, los niños españoles desnutridos, las guerras financiadas con nuestros impuestos o la destrucción del Estado de Bienestar.

 Es paradójico que la misma camarilla capitalista que promovió y financió al PP de Mariano Rajoy para que defendiera sus interese en menoscabo de los de la mayoría de la población, ahora esté dinamitando su imagen en complicidad con gente del mismo partido. ¿No están satisfechos con el destrozo que Rajoy ha hecho buscando su beneficio? ¿Quieren más? ¿No están contentos con los resultados de su lacayo?

Parto de la base que los medios de comunicación no son medios de información sino una herramienta de propaganda que sirven a los intereses de sus propietarios, generalmente grandes sociedades y bancos, cuya misión es la de formar una opinión pública, una ideología que favorece siempre a sus intereses corporativos.
La estrategia que ahora están empleando con Rajoy se puso en práctica anteriormente con Felipe González, no olvidemos la campaña de acoso para sacar a Felipe González del poder sacando casos y más casos de corrupción del PSOE. Ahora le está pasando algo parecido al PP de Mariano Rajoy. Esta camarilla capitalista no se siente satisfecha, necesita más recortes, más privatizaciones, más genocidio, más esclavitud y lo quieren ya.

Posiblemente nos quieran hacer pasar por donde ha pasado Italia y Grecia y lo próximos capataces de la oligarquía capitalista esté compuesto por un equipo de tecnócratas impuestos por un nuevo golpe de estado tecnocrático con un gobierno no elegido democráticamente pero con amplias facultades y autoridad para imponer severas medidas de austeridad.

Es muy sospechoso que estos casos de corrupción que se extienden durante décadas se destapen justo ahora, en medio de una crisis estructural, con seis millones de personas desempleadas, cerca de dos millones de familias sin ningún ingreso, cuatrocientas mil familias desahuciadas y una población harta de estos políticos inútiles y corruptos. Es el momento propicio para presentar una dictadura tecnocrática que proclame la solución a todo esto, aunque las experiencias de de Grecia con Papademos y la de Italia con Monti demuestran que estos tecnócratas son capaces de hacer mayores recortes y ajustes más duros en menos tiempo porque cuentan con el apoyo total de la Troika y las más altas esferas de Europa.